jueves, 13 de agosto de 2015

No se que poner acá

A veces estoy rodeada de gente y me siento sola igual.

Amo los momentos de felicidad que tengo, son momentos, que cuando terminan vuelve la tristeza, pero como amo esos momentos. ¿Por qué no puedo ser feliz siempre?  Como si fuera uno de esos momentos pero todo de corrido, así, sin pausas de tristeza, de crisis, de llantos, de soledad.
La vida es dura sí, hay personas que la deben de pasar peor que yo, pero a veces siento que soy la persona que más sufre en el mundo.

Viví casi toda mi vida en libertad. Más que libertad libertinaje. Podía hacer lo que quisiera con mi madre, era decir ''me voy'' y me iba y no importaba a la hora que volvía. Fumaba porro en mi cuarto, en el living, por toda la casa. Todos los sábados iba al baile, en vacaciones, antes de que me diagnosticaran epilepsia salía todos los días acompañada de personas que ahora no son mis amigas y un vino o un porro. Pero eso sí, siempre con un vino. No importaba que persona fuera, pero el vino siempre estaba. Y de ahí encontrábamos conocidos y nos quedábamos con ellos, tomando más de un vino, y si se daba, nos fumábamos un porro con ellos también. No eran malas personas por tomar o fumar, claro que no, eso no te hace mala persona.
No digo que eso fuera felicidad, obvio que no, solo que el alcohol y el porro me hacían olvidar por un rato la infelicidad.

Después los amores temporales, algunos de una noche otros de una semana pero nada más que eso. Me había convertido en una puta. Una promiscua que estaba con casi todo el mundo. La mayoría no pasaron de besos, pero hubieron unos 10 u 11 que si me los cogí. Era una puta, pero no cobraba. 17 años y ya me había cogido a 10 u 11 personas. ¿Es algo triste no? Me doy vergüenza a mi misma casi todo el tiempo por eso. Más que vergüenza me doy asco asco. Algunos hasta los había conocido esa misma noche, que creo eso lo hace peor.

Llegó el  14  de Mayo. Toque a beneficio del CUP. Obviamente ahí estaba yo. Ya diagnosticada y medicada. Por alguna razón me llegó una botella de vino a la mano. Y ahí estaba yo haciendo pogo entre personas transpiradas y con olor a vino, y obvio sin soltar la botella. Desde ese día mi vida cambió totalmente. Creo que cuando me internaron llegó la tristeza a mi vida de nuevo. Lo  que pasó después del toque ya ni quiero recordarlo, contarlo o pensarlo.
El 4 de Julio, me mudé con papá. Estaba todo perfecto, estaba ''bien''. Lloraba porque extrañaba a Fede a veces, otras porque me odiaba, otras porque me sentía  inútil, y había veces que desconocía la razón de mis llantos desconsolados. La mayoría de ellos fueron porque me odio. Solo traigo problemas a los demás, y a mi misma intentando buscar felicidad. Como diría Cielo Latini en ''Abzurdah'' ''Un lobo confundido, ultrajado y autodestructivo.” Eso soy. Así me siento.
Acá hay límites, cosas que con mi madre desconocía. Me cuesta adaptarme, a todo. Pero no pienso volver con mamá. No voy a volver atrás, quiero simplemente avanzar. Avanzar y avanzar, trotar, correr a ver si llego a eso que se llama felicidad, o por lo menos alejarme lo más posible de la tristeza.

Si hay algo que nadie entiende es mi relación con Fede. Todos ven lo malo, pero nadie se da cuenta cuanto ha hecho por mi, lo feliz que me hace estando aunque sea una hora, o como le sonrío al celular cuando me escribe. ¿Por qué nadie ve que no me hace mal? Si, tiene sus defectos, que son más que sus virtudes, pero ¿por qué nadie ve que me hace bien y que no me hace mal? No entiendo eso.

A veces, la mayoría del tiempo diría siento que soy parte de libros, poemas, frases y canciones. Soy muy creyente del destino y para mi todo pasa por una razón. Y también muy creyente del Karma. ¿Que habré hecho, así sea en otra vida, para recibir las cosas malas que me pasan? Nunca voy a entender eso.

Siento que cambié, dejé de ser la niña dulce que era para convertirme en una ''mujer'' (con comillas porque tener 18 no me hace mujer, pero tampoco soy una niña'') fría, oscura, como si mi corazón fuera hielo y se estuviera derritiendo con cada  llanto. No sé en que me convertí, solo se que es algo malo. Estoy muy a la defensiva, hablo mal si es necesario y no me callo nada.¿Estará mal ser así?
Creo que siendo así es la única manera de evitar que me dañen, pero aún así me dañan, directa o indirectamente.

No tenía pensamientos suicidas hace mucho, aunque igual la muerte me da miedo, a veces siento que quiero morir para dejar de lastimar a las personas que amo. Dejar a mi familia, que aunque a veces no lo demuestre los amo, muchísimo, y son los que siempre están. No quiero dejarlos, me da miedo desprenderme casi siempre, pero también quiero tener mi vida, sin depender de nadie. Ya no encuentro solución a este dolor. Varias veces pensé en tomarme todas las pastillas que tengo con un trago de vino, alcohol puro o agua simplemente, para morir y para con todo. Pero después pienso que eso lastimaría más a todos y por esa razón no lo he hecho.

Me llamo Ana Luisa, vivo con mi padre. Pero aún así no se quien soy y no se cual es mi hogar.

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