viernes, 14 de agosto de 2015

No todo lo que brilla es plata.

Quiero escribir y no sé que. Onda no me pinta contar cada día lo que me pasa o lo que hago, pero siento ganas de escribir y no sé sobre qué. Soy un fracaso.

Ah sí! Tengo un acontecimiento importante. Aparte de que hoy cumplimos 3 meses con Fede, encontré el lugar que siento como mi hogar.
Y sí, es Federico. Nunca me había sentido tan protegida, tan querida como en sus brazos. No sé muy bien explicarlo con palabras, y convengamos que soy pésima escribiendo.

Alguna vez escuché a alguien decir ''No hagas de las personas tus hogares, porque eventualmente te van a dejar, aunque no lo parezca.''
Ahora, ¿cómo evito sentirme así  con él? La frase puede que no se equivoque como también podría estar equivocándome yo también. ¿Me dejo llevar por lo que me hace bien o sigo la rutina de la infelicidad? Vaya dilema en el que estoy metida.

Ya estuve con él hoy, pero como lo extraño. ¿Me extrañará tanto como yo lo hago? No creo, debe andar por ahí pensando en mil cosas antes que yo, si no soy nada.
Siento que estoy muy aferrada a él, pero no creo que sienta lo  mismo. Y ahí es cuando me deprimo supongo. ¿Me extrañará por las noches tanto como yo lo extraño a él? Quién sabrá. 
Solo sé que yo estoy segura, muy segura de todas las cosas que planeamos, pero ¿si se asusta y me deja? ¿Qué voy a hacer sola y con el corazón roto?

Quiero llorar, pero no quiero que me vean llorar, o que me escuchen, o que tengan la sospecha de que lo hice. Necesito descargar esta tristeza que me invade en este momento y no sé como mierda hacerlo. 

No tiene nada que ver, pero hoy descubrí lo reconfortante que es el calor humano. Estar abajo de una frazada, desnudos, solo con nuestros cuerpos tocándose en el más inocente sentido de la palabra, y no tener frío alguno. Y hoy fue un día muy frío, pero sin embargo así estuvimos toda la tarde y creo que fue una de las mejores sensaciones de mi vida. Cuando nos despedimos y seguí caminando sola bajo la lluvia no estaba triste, estaba feliz. No me importo la lluvia ni nada, solo pensaba en él, sus manos en mi piel, su sonrisa, sus ojos, y si sigo describiendo todo tal cual no termino más. Pero cuanta felicidad sentí. Es increíble. Era como estar en mi hogar, de verdad. 
Por lo menos descubrí algo, mi hogar. Falta saber quien soy. Solo eso. Encontrar quién mierda soy.

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